¿Invertir en una empresa tecnológica?

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¿Invertir en una empresa tecnológica?

A pesar de que durante el primer semestre de 2014 se movieron más 400.000 millones de dólares solo en fusiones y adquisiciones de empresas tecnológicas, muchos inversores todavía recuerdan la crisis de las puntocom durante el 2000 y siguientes. Ante esta situación, la pregunta es ¿debemos invertir en empresas tecnológicas o no?

El principal argumento al que se agarran los expertos y los grandes inversores es que se trata de una industria en continua evolución, y además la tecnología está cada vez más solapada con sectores como el de la energía o el de la automoción. Es un hecho que cada vez más empresas necesitan disponer de un sistema informático, tanto para sus sistemas de fabricación en serie como para la producción de los empleados a nivel individual, y esta tendencia no parará de crecer conforme pasen los años.

La rentabilidad también entra en juego cuando los expertos hablan de las inversiones en startups tecnológicas. A pesar de que todavía está presente la crisis del 2000, la inversión en empresas tecnológicas sigue siendo más segura que los cambiantes productos financieros que ofrecen determinadas empresas bancarias. De este modo, el binomio riesgo-rentabilidad es más atractivo en las startups aunque, como toda inversión, no esté exenta de riesgos.

El sector tecnológico está en continuo crecimiento y son muchas las empresas que compiten entre sí para arrebatarse cuota de mercado, provocando una competencia extrema. En principio, esto puede suponer un problema para los inversores pero también es una ventaja ya que la lucha encarnizada entre empresas hace que todas ellas tengas que innovar y mejorar constantemente sus productos y servicios para no quedarse a la cola. Ante tal competitividad no hay manera de que empresas con un limitado presupuesto en I+D+i puedan entrar en el mercado y, menos aún, que consigan mantenerse. La tendencia actual es que 3 de 4 startups mueren en menos de un año, provocando una actitud más prudente en el inversor.

Las empresas del sector tecnológico son globales, no están demasiado expuestas a las fluctuaciones de las economías locales. Solamente una crisis del sector o de la economía a nivel global puede hacer fluctuar las inversiones realizadas.

La alta rentabilidad, un mercado global y la fuerte competencia son los motivos para invertir. Sin embargo, también hay serie de razones que actúan como frenos a la inversión. En primer lugar, la falta de inversores en una determinada empresa es un síntoma de debilidad. Si nadie quiere poner dinero es que algo no funciona y puede ser suficiente razón como para dar la espalda al proyecto.

Otro aspecto a tener en cuenta es que muchas de estas startups se basan siempre en sus ideas. No llegan a concretar cómo van a conseguir sus ingresos una vez que hayan despegado, no tienen un plan de negocio. De esta forma, encontramos empresas valoradas muy por encima de su valor real y esto no quiere decir que la inversión vaya a resultar segura.

Ante tal incertidumbre lo único que queda claro es que nada garantiza el éxito y en la mayoría de los casos será la experiencia la que nos guíe hacia la mejor decisión.

bsi

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