Consejos para el pequeño comercio

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Consejos para el pequeño comercio

El pequeño comercio atraviesa una situación delicada por la presión de las grandes superficies y los centros comerciales, así como la amenaza creciente que supone el comercio electrónico. Sin embargo, con una buena gestión empresarial es posible superar estos obstáculos. Aquí os ofrecemos una lista de consejos que pueden ayudar a la hora de competir en el mercado actual.

Estudiar el mercado. Es importantísimo conocer el mercado en el que vas a operar antes de definir tu producto o servicio. Abrir un pequeño negocio sin estudiar el mercado puede conducir a una pérdida de competitividad.

Analizar a la competencia. Es necesario que sepamos en todo momento qué está haciendo nuestra competencia. No para copiar aquello que hagan, sino para detectar cambios en las tendencias de los potenciales clientes y anticiparnos a las oportunidades que ofrecen esos cambios.

Adaptar la oferta de productos y servicios. Es una realidad que los hábitos de consumo de los clientes van cambiando con el tiempo. Es muy evidente cuando nos fijamos en la forma de consumir actual. Ahora son mucho más comunes las familias mono parentales o personas que viven solas. Si nos fijamos en los envases, podremos comprobar cuánto han cambiado: envases más pequeños, formatos minis y más productos envasados.

Utilizar el marketing. Las herramientas de promoción y difusión son indispensables si queremos dar a conocer las ventajas que aportamos al cliente. Los pequeños comercios apenas hacen uso de este tipo de técnicas por la falta de tiempo, de recursos o de formación.

Aprovechar la cercanía al cliente. Esta es la gran ventaja competitiva de los pequeños comercios en comparación con las grandes superficies. Podemos conocer a nuestros clientes por que les atendemos personalmente y suelen venir con frecuencia. Es necesario aprovechar esto para personalizar nuestra oferta de productos y servicios conforme a las necesidades de los clientes, huyendo de la estandarización de los centros comerciales.

Atención al cliente. El cariño que ponemos en lo que hacemos y la cantidad de detalles que podemos tener con el usuario puede ser una clave diferenciadora frente a los procedimientos estándar de las cadenas de tiendas. El preguntar a los clientes por problemas que nos han contado en visitas anteriores, por su familia o por su trabajo, nos permite establecer una relación más cercana que se traduce en una mejora de esa experiencia del usuario.

Anticipar la demanda. Gracias al conocimiento que tenemos de las necesidades de nuestros clientes podemos anticipar la demanda. Esto, unido a las herramientas de fidelización como el email marketing, podemos estar más presentes en la mente de los consumidores para que seamos siempre su primera elección.

Gestión financiera adecuada. Por mucho que seamos un pequeño comercio, necesitamos llevar los registros de cobros y pagos para disponer de una tesorería eficiente, que nos evitará muchas sorpresas desagradables por pagos no previstos que nos cojan sin liquidez suficiente.

Relación con los proveedores. Son un elemento clave de nuestro negocio y la relación que establezcamos deberá ser de beneficio mutuo. Aligerar la gestión de cobros y pagos, apoyarse para la realización de campañas y promociones, son algunas de las herramientas a nuestro alcance para mejorar nuestra competitividad.
Cuidar a los empleados. No podemos olvidarnos de la motivación y de su continuo reciclaje profesional. Si nuestro mercado evoluciona constantemente, debemos preocuparnos de formar a nuestro equipo en las capacidades y habilidades necesarias para mantener y mejorar nuestra competitividad.

bsi

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